Las mordeduras de perro son más comunes de lo que se piensa. Cada año, millones de personas sufren ataques, y los niños son las principales víctimas. Estos incidentes no solo dejan heridas físicas, sino también traumas emocionales que pueden durar años. Saber cómo prevenirlos y conocer tus derechos como víctima es fundamental.
La mayoría de los ataques ocurre en entornos familiares o vecindarios, y muchas veces los responsables son perros conocidos. La Organización Mundial de la Salud señala que los niños pequeños, por su tamaño y comportamiento impredecible, tienen mayor riesgo de ser mordidos gravemente, especialmente en la cara y el cuello.
Para prevenir mordeduras, es importante enseñar a los niños a no acercarse a perros desconocidos, evitar molestarlos mientras comen o duermen y siempre pedir permiso antes de tocarlos. Los dueños, por su parte, deben mantener a sus mascotas bajo control y usar correa en espacios públicos. Estas acciones simples pueden evitar tragedias.
Sin embargo, cuando ocurre una mordedura, la víctima tiene derechos. En muchos estados, el dueño del perro es responsable por las lesiones causadas, incluso si el animal nunca había mostrado agresividad antes. La Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) ofrecen guías para actuar después de una mordedura, que incluyen buscar atención médica inmediata, reportar el incidente y documentar la lesión.
Legalmente, puedes tener derecho a recibir compensación por gastos médicos, daños psicológicos, cicatrices permanentes y pérdida de ingresos, entre otros. Un abogado especializado puede ayudarte a determinar el valor de tu caso y a enfrentar a las aseguradoras responsables.
¿Tú o tu hijo fueron mordidos por un perro? No estás solo. Podemos ayudarte a buscar justicia y compensación. Haz clic aquí para hablar con nuestro equipo legal. En Jacoby & Meyers, estamos listos para luchar por ti.